¿POR QUÉ «STOP»?

Hace tanto tiempo que la señal de stop está en nuestras carreteras que los españoles nos hemos acostumbrado a ella, hasta el punto de considerar el stop vocablo propio del lenguaje de la circulación. Así, no es raro oír a los automovilistas expresiones como «hacer adecuadamente un stop», «respetar el stop» o «saltarse el stop». Stop parece haberse integrado en el español de la Península firmemente.

Muy pocos son los hablantes que se paran a meditar por qué tal señal dice, justamente, stop. Muy pocos son los que dan en preguntarse por qué, si stop es palabra inglesa que significa ‘alto, pare’, tal señal se escribe en inglés y no en español (habida consideración, además, que las voces castizas que acabamos de referir son tan breves y significativas como la anglosajona).

Por otra parte, si echamos un vistazo a la legislación nacional que regula esta materia, caeremos en la cuenta de que todas las señales de circulación deberían estar escritas en castellano —y, en su caso, también en las lenguas regionales—.

Así, el artículo 56 de la ley de seguridad vial (texto refundido de 30 de octubre de 2015) proclama:

    «Las indicaciones escritas de las señales se expresarán, al menos, en la lengua española oficial del Estado».



Y el artículo 138 del reglamento correspondiente (de 21 de noviembre de 2003) hace hincapié en lo mismo de manera más extensa:

    «Las indicaciones escritas que se incluyan o acompañen a los paneles de señalización de las vías públicas, e inscripciones, figurarán en idioma castellano y, además, en la lengua oficial de la comunidad autónoma reconocida en el respectivo estatuto de autonomía, cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de dicha comunidad.
    Los núcleos de población y demás topónimos serán designados en su denominación oficial y, cuando fuese necesario a efectos de identificación, en castellano».


En atención a lo anterior, probablemente quienes se hayan hecho alguna vez la pregunta de por qué se dice stop en lugar de alto o pare habrán supuesto que el tener que usar la lengua de Shakespeare en la señal de marras traerá causa de algún tratado o acuerdo entre muchos Estados, ya que el derecho de los tratados prevalece sobre la legislación patria, stop se ve en todas las carreteras europeas y el inglés tras la II Gran Guerra se ha convertido en la lengua de las relaciones internacionales.

Pero no es así. La Convención de Viena de 1968, que regula esta materia, recomienda que las señales sean uniformes en todos los Estados que la han suscrito (y ello para que los conductores de un Estado no se confundan cuando transiten por otro Estado y no se expongan a tener accidentes); pero no obliga a usar necesariamente el idioma inglés. El que los países europeos, incluida Francia —tan celosa siempre de su idioma—, usen el stop, por tanto, no tiene otra razón que el que los políticos y funcionarios encargados del ramo de la circulación en cada Estado lo han decidido así (y, en el caso de Francia, nos figuramos que quizás influyera el que está muy asentado el verbo stopper, derivado del stop inglés, bien que en los tiempos en que todavía era el francés la lengua en la que se comunicaba todo el mundo).

Que en esta nuestra piel de toro no había tampoco obligación de poner stop lo recuerda José Martínez de Sousa en su conocidísimo Diccionario de usos y dudas del español actual (DUDEA), y añade que «en la mayor parte de los países latinoamericanos tales señales dicen alto o pare, no stop». Según Wikipedia, la forma alto es la más común en México y otras naciones de Centroamérica; y la de pare, en Argentina, Bolivia, Chile, Cuba, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

Son dignas de recordar un par de anécdotas recientes tocantes a este asunto: que en el año 2018 se emprendió una campaña en la Red para sustituir en toda España la señal de stop por una que dijera alto o pare, aunque no tuvo buen éxito; y que en 2019 en el pueblecito de Torrelameu (Torrelameo), en Lérida, se sustituyó, esta vez efectivamente —ya que se hizo por orden del ayuntamiento—, el stop por su traducción a la lengua regional catalana: pareu.


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